sábado, 31 de mayo de 2008

Preocupación

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La visión se le había nublado por una fracción de segundo.
“No tengo que preocuparme, fue sólo un instante” se dijo. Después pensó “puede ser que comí pesado al almuerzo”. Pero la realidad es que su vista había disminuido notablemente en ese diminuto instante. Y entonces reflexionó “no tendría que haber leído el diario, trae la letra cada vez más pequeña”.
Fue en un momento cualquiera, él regaba las macetas y de repente sintió que veía las imágenes turbias. Luego se le ocurrió: “puede ser el polen de las plantas que me haya irritado”. Nunca antes le había pasado, que por un infinitésimo de tiempo perdiera la nitidez, y se sentía culpable. “Debería hacerme baños de agua fría todas las noches”, se recriminó. Tal vez empezara mañana.
No sin un dejo de preocupación, se puso a afilar las dagas para la función de esa noche.

viernes, 30 de mayo de 2008

lunes, 26 de mayo de 2008

Arena

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La sombrilla hunde su punta afilada sobre la arena. No le pide permiso. Irrumpe con la prepotencia de sus dueños, que desparraman alrededor lonas, bolsas y carpas. La arena se afloja ante el primer impulso. Pero luego resiste con la fuerza de sus partículas apelmazadas. Tal vez quiera decirle a ese falo metálico que ella ha estado allí por millones de años, que ha resistido los embates del mar, del viento implacable y del sol. Que ha sabido moverse, renovarse y regenerarse para estar siempre igual. Que ha guardado en su interior la vida de infinidad de especies. Que no se opone a ser el esparcimiento estival de los humanos, pero que merece, aunque más no sea por ser dueña del lugar, algo de respeto.

jueves, 15 de mayo de 2008

El ruido

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La primera explicación la dio el Observatorio Geofísico de Punta Indio. Dijo que el frotamiento de las placas tectónicas en las profundidades de la tierra era lo que estaba produciendo el ruido que lo invadía todo. Por supuesto, más tarde cada periodista aderezó esta explicación insulsa con apuntes propios, de dudoso rigor científico.
Durante los días sucesivos, los medios le dieron micrófono a la astróloga Shiranda, que explicó lo de los mundos paralelos que se conectaron por una conjunción planetaria. También dio su opinión el meteorólogo (autodidacta) Otto Schiler que aseguró que en el interior de la tierra había vientos y tormentas. Pero la explicación que más sorprendió fue la del Psicólogo Nardini, para quien todo era fruto de una ilusión colectiva, basada en el uso a excesivo volumen de los MP3s y el deseo inconsciente de no escuchar la voz interior de cada ser humano.
Eso fue durante el primer tiempo, cuando éste era el tema de todos. Con los meses, a pesar de que el ruido no aminoraba, las noticias cotidianas: crímenes, inflación o silicona mal colocada, volvieron a tener su importancia. La gente se habituó a usar tapones en lo oídos la mayor parte del tiempo, a ver televisión con auriculares y a acompañar las conversaciones cotidianas con señas de sordomudos, que al tiempo, reemplazarían totalmente a la fonética.
Algunos, como siempre, se vieron beneficiados. Los que apostaron a que el fenómeno iba para largo y se pusieron a desarrollar y vender productos tales como: despertadores vibrantes, megáfonos de bolsillo y superamplificadores de música. Los que empezaron a ofrecer vacaciones en SPAs cuya única instalación era una aislamiento sonoro. Y finalmente las iglesias que veían aquí claramente el sello de Satanás y llamaban a la redención, siempre a través del diezmo.
El resto de la población se adaptaba con mayor o menor dificultad al fenómeno.
La mañana del 8 de octubre las cosas dieron un vuelco.
El intendente habló por la cadena oficial para anunciar que el ruido había cesado, acompañado de un traductor para sordos que tal vez no hubiera hecho falta, pero que tenía contrato por dos años más. Se decretó asueto y la gente festejó en las calles y en la plaza central, el final de su martirio acústico.
Al día siguiente la euforia se había disipado y muchos cuestionaban que este silencio fuera lo mejor.
Sordos e hipoacúsicos, a los que se le unieron naturalmente los que vivían al costado de la vía del tren y los operarios de martillos neumáticos, opinaron que preferían el ruido, que los hacía sentir de igual a igual con el resto.
En el club Progreso y Deporte se empezaron a reunir padres de familia cuyas esposas, suegras y madres habían vuelto a parlotear todo el día. Alguien hizo notar que tal vez nunca habían dejado de hacerlo.
Los que más tardaron en quejarse, pero tal vez los que inclinaron la balanza, fueron los parcos del lugar. Como en todo pueblo eran muchos los que sólo se expresaban en monosílabos, los que pasaban días sin emitir vocablo y los hombres que estaban solos por no haberse animado a hablarle a la mujer se sus sueños.
Las autoridades no pudieron hacer oídos sordos a estos reclamos y dispusieron que la sirena de los Bomberos Voluntarios sonase durante todo el día, volviendo las cosas a la normalidad.

Santa Rita


jueves, 8 de mayo de 2008

Confiterías de Buenos Aires

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Dedicado a Andrea

De hoy no pasa.
Esta es la quinta vez que nos encontramos. Y todavía no me animé.
Sé lo que pasa. Los lugares donde nos citamos no son los adecuados, siempre frente a frente en la mesa de un bar o de un restó. Es muy difícil encontrar intimidad a tanta distancia.
Alguna vez pensé que sería útil buscar en Buenos Aires alguna confitería con sillones, luz suave, música romántica…allí las cosas se darían solas. Pero la verdad es que nunca tengo tiempo de salir a recorrer.
Con Bibi nuestras charlas siempre fueron animadas, nos divertimos y hablamos de cosas serias, hasta llegó a contarme detalles íntimos de su vida. Pero lo que no me animé fue a tomarle la mano y a decirle frente a frente lo que siento. Hoy lo voy a hacer aunque me cueste, no soporto que nos sigamos citando como amigos. Al menos este bar tiene un poco de música.
-Hola Carlos, ¿Cómo estás?
-Muy bien, Bibi ¿y vos?
-Bien, con muchas cosas para contarte.
-Yo también tengo algo importante para decirte.
-Genial, te escucho, Carlos.
-No, primero decime vos.
-Bueno, te cuento. El lunes a la tarde un compañero de trabajo me confesó que está interesado en mi, que quería que saliéramos. Yo no había reparado mucho en él, pero es simpático y parece buen tipo.
-¡Pero no lo conocés!
-No, pero trabaja en la empresa. Pensé en ese momento: hace meses que rompí con mi ex, es hora de que me dé otra oportunidad, por lo menos para ver qué pasa. Y acepté, nos vimos el martes y ayer pasamos la noche juntos. ¿No es genial?
-Pe… pero no sé si es el adecuado…
-Vas a ver que sí cuando te lo presente, le conté de vos y te quiere conocer. Bueno, ya hablé bastante, ¿Qué tenías para decirme?
-Nada especial Bibi: que tengo decidido empezar a recorrer confiterías de Buenos Aires. Creo que de hoy no pasa.

lunes, 21 de abril de 2008

Edades

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La obra recorre tres etapas en la vida de una famosa mujer. En el primer acto Lucy se maquilla con colores suaves, calza zapatillas y sale a escena como una joven adolescente. En el segundo acto endereza su postura desgarbada, cambia a una peluca rojiza y afloja en parte su rostro, para que surjan algunas marcas gestuales. En el tercer acto, Lucy muestra su propio cabello blanco y se ha quitado el rígido sostén de alambre y sus dientes postizos, arrancando del público, como todas las noches, una fuerte ovación.

martes, 25 de marzo de 2008

Recuerdos

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Estoy mirando atardecer en la cocina de la casa de mi abuela Dominga. Mamá me dijo que a la vuelta de la escuela, en vez de ir a casa, viniera aquí. La taza de leche es grande y sin manijas y los pancitos con manteca y azúcar están doblados al medio. “Yo te hago los libritos, así no te ensuciás” me dice la Nonna. Nunca más vi a nadie hacer libritos de pan. Me gusta, pero estoy un poco triste. Porque es triste ver un atardecer invernal en el fondo de esa casa o tal vez por la ausencia de mi madre.
La casa de la abuela tiene rincones oscuros. La luz del comedor casi no se enciende y el reflejo de la cocina apenas lo ilumina. Me aburro esperando que mi mamá venga a buscarme. Le pido hilo a la Nonna, que me da un poco del que guarda para atar matambres y busco papel, marrón si se puede, para hacer un improvisado barrilete. Lo consigo en un armario, entre unos pocos periódicos. Yo sé que los barriletes no son así, mi papá dice que como ahora hay cables en la calle, los verdaderos no se pueden remontar. Le ato un hilo al papel y corro alrededor de la mesa grande entre la penumbra..
Si lo que encuentro es una bolsa de papel, mejor, la inflo y la reviento entre mis manos. Sé que la Nonna guarda esas bolsas para guardar cosas, pero igual no me dice nada. Sólo mira el reloj del comedor de vez en cuando.
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Es sábado o domingo, estoy jugando en el patio. Mi papá se trajo del negocio carpetas repletas de papeles para trabajar. No hay que molestarlo. Me encanta como tira los bollos de las hojas que va descartando en el suelo. Mucho más me gusta la lapicera nueva que tiene. Es una birome azul con punta plateada, escribe en un azul-violeta y con un “click” la punta se guarda. Mi mamá dice que a esas lapiceras siempre las termina perdiendo, pero ésta hace un tiempo que la tiene. No se la puedo pedir para hacer “click” porque la está usando.
Estoy pensando en los barriletes y aunque sé que no se pueden remontar por los cables, quisiera que mi papá me haga uno. Se lo pediría, pero está trabajando. Le voy a preguntar algo de los barriletes. No está bien que lo haga, porque se va a enojar. Dice que no lo dejamos trabajar.
Le pregunto: “¿Papá, qué forma tienen los barriletes?”, y me preparo para la reprimenda.
Para mi sorpresa, deja lo que estaba haciendo, toma unos papelitos abrochados para anotar (ahora veo que eran talones de recibos), hace “click” con su birome y me dibuja: la estrella, la bomba, el rombo y todos los que entran en ese diminuto papelito. Lo hace cruzando primero las líneas que representan las cañas y luego uniendo sus extremos. Me vuelvo a jugar al patio, más que contento con el papelito y la promesa (no dicha) que pronto haremos uno de verdad.
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La escuela está lejos. Si voy con mi mamá, por más que me apure no puedo seguirle el paso. Siempre camina así, esté apurada o no. Cuando me retraso, corro un poquito y me pongo a la par, siempre de la mano. Igual me encanta salir con ella. Sé cuando vamos a ir lejos porque se pinta los labios.Vamos a Lomas, por ejemplo, de compras. Me muestra como se pone rouge. De un saque se colorea ambos labios haciendo un círculo, me maravilla su pulso. Como ve que la miro con atención me explica: “Algunas mujeres se pintan un labio y cierran la boca para que se pinte el otro, pero la pintura queda opaca, así queda perfecto”.
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A veces los domingos a la siesta la abuela Susana nos lleva, a mi hermana y a mi, a caminar. Siempre quiero contar las cuadras que hacemos, pero me olvido por la mitad. Vamos por calles que no conozco y volvemos a casa por una dirección distinta a la que salimos. A ella le encanta encontrarse con conocidos. Los saluda cuando los ve en algún jardín y sino, golpea para que salgan. Al comienzo de la charla, la abuela nos presenta y tenemos que decir nuestra edad y cómo vamos en la escuela. Luego hablan entre ellos de vecinos que se murieron y enfermedades de todo el mundo. Un poco los escucho, pero al rato, le tiro del vestido a la abuela para que sigamos. “Esperá que tengo que decirle algo más”, me repite a cada tirón, hasta que logro (logramos) que siga caminando.
Hoy hay poca gente en la calle porque hace muchísimo calor. La abuela nos pregunta si queremos ir a casa de Celina, la madre de Damián y José. Le decimos que si, pero que nos gustaría más ir a tomar un helado. Damián y José hicieron su primaria en nuestra escuela y deben estar estudiando en otra parte, porque en el Sagrado Corazón de María, no hay secundaria. Lo extraño es que continúan siendo monaguillos (las hermanas tuvieron que hacer túnicas más grandes para ellos). Los domingos los vemos en la misa y luego se quedan conversando con la gente en la puerta, no sé para qué. Celina va muy bien vestida y sé que se queda para que la feliciten por los hijos que tiene.
Llegamos a su casa y nos recibe entre contenta y sorprendida. Entramos y nos sentamos en un patio cubierto por una parra llena de uvas. Celina le pregunta a mi abuela si queremos tomar algo. “Sí, los chicos querían tomar helado” dice la abuela Susana. Yo siento una vergüenza atroz y me arrepiento de haberle pedido ir a la heladería. Celina llama a Damian, le da plata y le hace el encargo. Comemos el helado cuando casi esta oscureciendo.

martes, 15 de enero de 2008

domingo, 25 de noviembre de 2007

La de Lomas de Zamora (chacarera)

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Es hermosa esta ciudad
por lo bello de sus calles
y por sueños que deje
enredados en mis lares.

Tiene un centro distinguido
que se llama Las Lomitas
en los tiempos de mi infancia
era por calle Laprida.

Chacarera que llegó
desde Lomas de Zamora
Quién dijo que allí señor
no se cantan nuestras coplas?


El Colegio Nacional
la llenó de bachilleres
yo que fui parte de Enám
me llené de amigos fieles.

Si voy al Parque de Lomas
por la calle Arrotea
llego a casa de mis padres
nada más dando la vuelta.

Grandes plátanos añosos
sombras que son una gloria
y veredas con baldosas
aprendidas de memoria.

Chacarera que llegó
desde Lomas de Zamora
¿Quién dijo que allí señor
no se cantan nuestras coplas?

viernes, 26 de octubre de 2007

martes, 2 de octubre de 2007

La iglesia promueve anticonceptivos

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“Nos dimos cuenta que oponernos al aborto y a los anticonceptivos abortivos, si bien era nuestro deber de conciencia, resultaba una guerra costosa y, a la larga, inevitablemente perdida”, expresó en una conferencia de prensa en el Vaticano el Monseñor Paolo Giardino, vocero del Papa. “La inmensa mayoría de los fieles dio prueba de estar con nosotros en la cruzada, pero en su vida privada, al encontrarse en alguna disyuntiva de conciencia, tal vez se dejaba arrastrar por la tentación. Por eso consideramos que la actitud que tomó la Iglesia hasta hoy no es la que nos va a conducir a resolver el problema, debemos optar por otra”, continuó el prelado.
Con esta introducción se dio a conocer un ambicioso y original plan para luchar contra el aborto desde una postura más activa.
Los puntos principales son los siguientes:
1) Incentivar en todas las Universidades Pontíficas del mundo la investigación y el desarrollo de medicamentos que inhiban la ovulación, la formación de espermatozoides o su maduración; la invención y patentamiento de nuevos dispositivos mecánicos que impidan la reunión del óvulo con el esperma y el estudio de elementos de diagnóstico que permitan conocer exactamente el momento de la ovulación.
2) Proponer a los laboratorios medicinales producir estas drogas a bajo precio a cambio de la aprobación pública de su uso por la Iglesia.
3) Mejorar la educación sexual de jóvenes y adultos aprovechando la convocatoria de las parroquias, enseñando planificación familiar con métodos no abortivos.
El vocero del Vaticano no aclaró cuándo se pondrían en marcha estas medidas, pero aseguró que cuentan con gran apoyo de los sectores más innovadores de la Iglesia. De obtenerse resultados positivos, podría aplicarse una política parecida para evitar la pobreza extrema en el mundo, la violencia intrafamiliar y el uso irrespetuoso de minifaldas en las misas de Pascua.

domingo, 16 de septiembre de 2007

jueves, 13 de septiembre de 2007

Yo sigo siendo el mismo (letra de canción)

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Cierta vez nos conocimos
y juraste entre mimos:
“amo tu forma de ser”.
Tu alegría es un contagio
con un chiste a flor de labios
siempre te voy a querer.

Amo tu ser generoso
que te muestres dadivoso
y que pagues sin mirar.
Que me lleves al casino
y perdiendo divertirnos
si la vida igual se va.

Amo cuando a tu familia
el primero sos que auxilia
sin pensar en nada más.
Con mamá sos un divino
a papá le llevas vino
y sobrinos a pasear.

Estribillo

Si yo sigo siendo el mismo de ayer
cuando te enamoró mi forma de ser
¿por que ahora hablás de mis aspectos
como si fueran todos defectos?

Pero un día entre llanto
me dijiste ya no aguanto
nada me gusta de vos.
No tomás la vida en serio
hacer bromas no es criterio
si querés vivir de a dos.

No cuidás a tu dinero
no te importa estar en cero
ni saber cuando tendrás.
Lo prestás a un amigo
sin fijarte el apellido.
¡Nunca piensas ahorrar!

Quiero un ser independiente
vos cuidás a tus parientes.
Siempre tras de tu mamá
de tu viejo el borracho
tus sobrinos vivarachos
que te saben manejar.

PS: Escribí esta letra para presentarla al concurso del suplemento SI de Clarín, donde pedían una letra para una canción de Arbol.

viernes, 7 de septiembre de 2007

Se viene la primavera


Sugerencia

Amigos: Les hago una recomendación sincera: lean los comentarios que envían quienes pasan por el blog. Suelen ser mejores que lo que yo escribo. Ayer Jau mandó unos versos a "Como hacer poesía" realmente sin desperdicios y me motivó a hacerles esta sugerencia. Un abrazo para todos.

jueves, 6 de septiembre de 2007

Diálogo entre hombres

Dedicado a Susana

-¿Y cómo va tu asunto con Mariela?
-Muy bien, creo que me estoy enamorando.
-¡Excelente! Ricardo. Hace mucho que no te oía decir eso. ¡Fue fulminante!
-Más o menos, ya salimos seis veces. Pero lo que me derritió de ella es lo que me dijeron unos amigos que la conocen desde hace mucho. Dicen que es seria, de buenos sentimientos...
-Difícil encontrar una mujer así que no tenga compromiso.
-Sí, no quiero que se me escape.
-¿Y te la volteaste?
-Todavía no, quiero ir despacio para que la relación se consolide.
-Tenés razón pero, ¿cómo te aguantás?
-No sé. El domingo salimos y terminamos en casa tomando un café y haciéndonos mimos. Todavía no sé cómo aguanté sus caricias sin ceder. Después me quedé al palo toda la noche. Pero creo que vale la pena.
-Ya lo creo que sí. Si es como me decís vas a tener una relación larga, quién no te dice que hasta convivencia. ¿Qué hace, ¿cocina, plancha?
-De todo, es la mujer ideal. Pero contame algo de vos, Fernando. ¿Seguís yendo a la milonga?
-Firme, todos los sábados. Se pone buena. Lo importante es saber elegir, porque hay minas que van a bailar tango sólo para que las aprieten un poco o para pasar esa noche. Por suerte entre los habitués se corre la bola y las dejamos sentadas.
-¿Y los jueves que ibas también?
-Dejé. No lo vas a creer, pero son todas casadas que se escapan para una aventura. Se llena de mujeres, pero si le mirás bien la mano, tienen la marca del anillo que se sacaron.
-Igual consiguen tipos que les den bolilla...
-Cada vez más. Saben que es una relación sin futuro, que esas minas sólo quieren sacarse la calentura, pero igual se las levantan.
-No entiendo cómo pueden hacerlo...cómo se les para...
-Bueno, no siempre les funciona.
-¿Y en esos casos qué hacen?
-¡Qué van a hacer Roberto! ¡Finjen!

domingo, 19 de agosto de 2007

Un regalito para los ojos

El Beso (parte 1)

Quién sabe por qué ocurren ciertas cosas. Si la vida fuera lineal, sencilla, si todo fuera lógico, pasaría sólo lo que debe pasar, y nada más.
Durante los últimos meses estuve particularmente ocupada, desde que a la idea de casarnos se le puso día y hora. Entonces mis tareas se multiplicaron, de una lista original de lo que había por hacer: invitaciones, buscar salón, servicio, vestido, etc., empezaron a abrirse flechitas hasta el infinito.
Por suerte me lo tomaba con calma. Estaba segura que de última las cosas saldrían, mejor o peor, y en tres meses sería la esposa de Martín.
A veces me parecía que casarse era sólo una convención, firmar un papel. Pero otras entreveía que mi vida cambiaría profundamente. La pregunta que infaltablemente me hacía todos los días era: ¿estoy realmente enamorada? Sí, lo quería. Pero había días en que la respuesta no resultaba tan contundente, para esas veces se me había ocurrido un recurso. Consistía en hacer una lista de lo que deseaba de un hombre: que sea trabajador y tenga futuro, que tenga buenos modos, que sea prolijo, que sepa escuchar y que me ame. Todo eso Martín lo cumplía y más. Entonces me quedaba tranquila y pensaba en otras cosas, por ejemplo, cómo sería la vida de casada. Una casa requiere de muchas tareas que no estaba segura de dominar.
Aún no convivíamos, estabamos refaccionando el PH que adquirimos y la idea era que estuviera listo para la vuelta de la luna de miel. Pensábamos casarnos y después habitarlo, al estilo de nuestros padres, pero más porque las cosas se dieron así que por convicción. En algún momento se me cruzó por la mente que ambos deseabamos complacer a nuestros padres, podría ser.
De estas cosas conversaba a veces con mi amigo Miguel. Él le decía que Martín y yo hacíamos una linda pareja y, cuando le hablaba de mis inseguridades, respondía que siempre surgen dudas antes de concretar algo realmente importante.
- Adriana, si no tuvieras dudas antes de dar un paso así, serías irresponsable – me decía.
Pensaba entonces que Miguel era muy generoso, porque en ralidad no simpatizaba mucho con Martín. Y Martín le correspondía con el mismo sentimiento y era duro al momento de juzgarlo, decía entre otras cosas, que era homosexual.
Miguel me apreciaba de corazón. Me contaba todo lo que pasaba por su vida, en especial las diferencias que tenía con su madre, una mujer dominante que no aceptaba que su hijo ya era adulto. Lo conocía de la primaria y aunque luego no seguimos en la misma escuela, seguimos siendo amigos y nos hablábamos por teléfono al menos una vez a la semana.
Justo un mes antes de la fecha del civil, Clara, Cyntia y Andrea me hicieron saber que pensaban organizarme una despedida en el Golden.
- Gracias chicas, pero no quiero ir a ningún espectáculo de strippers.
- No puede ser que te cases con tu primer novio y no conozcas algo más, aunque sea en un aspectáculo - dijo Clara.
- No necesito conocer a nadie. Quiero a Martín y no lo comparo.
Pero mis amigas insistían. Decían que casarse con el primer novio tenía sus cosas buenas, pero que si pensaba vivir toda la vida con él, me quedaban sólo estos días para, al menos, pasar una noche con otro hombre. A mi este razonamiento me parecía traído de los pelos.
- No me interesa conocer a otro hombre. Y tener sexo con un hombre no es necesariamente conocerlo. ¿Por qué no me hacen una despedida normal en un lugar tranquilo?
Pero mis amigas insistían. Proponían ir a un boliche que disponía de unos reservados como para tener intimidad sin salir del lugar. Yo había escuchado de despedidas de solteras en las que había pasado de todo y buscaba la manera de contentar a mis amigas al menor costo posible.
- Si con eso están tranquilas, me ofrezco a darle un beso, sólo un beso, al muchacho que ustedes quieran, pero vamos a una confitería normal, iluminada y sin cosas raras.
Cyntia y Carla se miraron, cruzaron unas palabras con Andrea y aceptaron la oferta.
- El sábado a las once de la noche en la confitería “Submarino Amarillo” de Palermo Hollywood, ¿está bién?- concretó Cyntia.
- Nos encontramos allí – le dije, aliviada de haber superado el trance con una oferta mínima.
¿Cómo harán para convencer a alguno de otra mesa para que acepte besarme? Debe ser que conocen a alguien, el mozo tal vez. En una de esas el sábado va otro mozo y la prenda se da por hecha sin cumplirla.
La semana me pasó volando resolviendo detalles de la boda y relajada porque la despedida venía sin sorpresas.

Cuando llegué a la confitería estaban todas esperándome. Tal vez las demás se citaron un rato antes. Además de Clara, Andrea y Cyntia, había veinte chicas más. Me emocioné mucho al reencontrarme con compañeras de la secundaria, con mis primas y amigas que hacía tiempo no veía. Evidentemente Clara había tomado en secreto datos de mi agenda para convocarlas. Todas me preguntaban detalles de la boda y el viaje de luna de miel, me sentía como una actríz en la premiere de su mejor película.
Pasamos casi dos horas riéndonos, contando historias y actualizándonos de nuestras vidas. Luego sucedió algo inesperado. Estaba distraída mirando hacia la puerta cuando veo aparecer entre la gente a Miguel. Pensé que estaría allí de casualidad, pero lo vi acercarse directamente mi mesa. Estaba muy elegante. Clara también lo vió.
- ¡Atención! ¡Atención, chicas! – dijo Clara- llega el momento más importante de la noche.
Miguel saludó a toda la mesa incluyéndome, yo no entendí inmediatamente qué pasaba.
Clara empezó a explicar lo que sucede cuando una mujer se casa, en un monólogo bastante cómico que seguramente había preparado y luego memorizado. Todos se rieron mucho, menos yo que presentía el final.
Y por eso hoy Adriana – concluyó- aceptó cumplir una prenda: va a darle un beso a otro hombre. ¡Adelante Miguel y Adriana!
Finalmente había llegado lo que temía ¡Pero con Miguel! Eso no estaba en mis planes. Tampoco podía echarme atrás porque yo lo había propuesto.
CONTINUARÁ

viernes, 22 de junio de 2007

Gramática al día: Etimologías

Saber de donde proviene un vocablo en uso, es una herramienta de incalculable valor a la hora de utilizar con corrección una palabra.
La modernidad de nuestra cultura, que se asienta sobre otras de origen milenario, hace que sus voces conserven la impronta de aquellas, dándoles profundidad a su significado.
El idioma castellano está compuesto en un alto porcentaje por palabras de origen latino y griego, aunque también muchas derivan de otros idiomas latinos, como el italiano o el francés, de los idiomas sajones, como el alemán y el inglés, y de las lenguas aborígenes de América.
Veremos hoy algunos vocablos de uso cotidiano, su etimología y un ejemplo de su uso en frases populares.

Lamber. Del inglés “lamb”, oveja. Evoca la costumbre de ese animal de pasar la lengua por el pasto antes de comerlo.
Ejemplo: “La cosa es como es, o me la chupás o me la lambés”.

Lumbríz. Del latín “lumus”, lomo. En tiempos antiguos cuando el medio de transporte era el caballo, los que iban a pescar llevaban las lumbrices estiraditas una al lado de la otra en el lomo del equino.
Ejemplo: “No te invito más a morfar infelíz, mientras tengas la lumbríz”

Mondiola. Del francés ”mondiaux”, mundiales. En todos lo mundiales y torneos de cualquier deporte, los aficionados siempre prefirieron llevar sánguches de este fiambre, que por extensión se lo llamó así.
Ejemplo: “Del petiso se ríen todas, hasta que saca la mondiola”

Minguitorio: Del quechua “minga”, tarea comunitaria sin paga. Es obvio este significado ya que estas instalaciones convierten en comunitario a uno de los actos más privados del hombre (varón).
Ejemplo: “Mientras lees esto, te estás meando los zapatos”

Mi consejo: no lean más nada hoy, ya tienen su cuota de cultura cubierta. Espero que a partir de mañana la apliquen a su vida cotidiana y sean seres humanos mejores.
No me lo agradezcan, homines dum docet discunt*.


* Los hombres, mientras enseñan, aprenden.